The Killers – Pressure Machine [ALBUM REVIEW]

⑧ ★★★★★★★☆☆

A menos de un año de haber lanzado Imploding The Mirage, The Killers vuelve a las bateas con Pressure Machine, un nuevo álbum de estudio conceptual que se aleja del poprock explosivo de Imploding… en favor de un sonido acustico, singer-songwriter, que a éstas alturas podríamos decir que es el sonido del COVID-19.

Pressure Machine no es sólo un disco, sino un ejercicio de escritura. Los temas no son autobiogr’aficos sino un conjunto de historias, casi folkloricas, de un pueblo desértico de los Estados Unidos, llenandolo de epopeya, Americana y mucha nostalgia – aunque esto último ya ha sido uno de los condimentos más interesantes de Sam’s Town. La religión y la adicción están muy presentes en este pueblo y se presentan frontalmente, desde West Hills a Cody (con pasajes sobre ser el hijo de Dios, de no temerle a la sangre que exige y a su poder superior) o de Quiet Town a Runaway Horses, que nos sumen en la crisis del opio con todas las perdidas que eso trae (de los seres queridos, del rumbo, de la inocencia).

Los temas están enmarcados por fragmentos de audio donde los locales discuten distintos temas de la vida local con total naturalidad: el tren que pasa y a veces mata a alguien, el encanto del pueblo chico donde los chicos pueden jugar en libertad, y dándole peso y textura a un disco que funciona en muchas dimensiones, y dejando que al final sea el oyente quién decide si tiene su encanto o, en palabras de Brandon Flowers, “hay que trabajar duro para nunca terminar acá”.