The Antlers – Green To Gold [ALBUM REVIEW]

⑨ ★★★★★★★★★☆

Durante la gira por Familiars, Peter Silberman comenzó a darse cuenta que algo no andaba bien: sensibilidad a los sonidos y problemas con la voz desencadenaron en una serie de diagnosticos (tinnitus, lesiones vocales, meniere) que llevó a poner a The Antlers, la banda que lideraba desde 2006, en un hiato definitivo.

Dejando la ciudad atrás, de Brooklyn al norte de Nueva York, Silberman se dedico a otras cosas. Observar la naturaleza, meditar, cuidar su huerta, actividades que hoy, 7 años después, se reflejan en su nuevo álbum de estudio Green To Gold. Lejos quedaron la distorsión al mango y el falsetto al frente, y sin los wops and woes electrónicos de Hospice y Familiars, la escala se reduce, y en su lugar se asientan trompetas melosas y pianos hogareños, dando lugar a construcciones sónicas sobre bases que los discos anteriores solo dejaban intuir, detrás de capas y capas de magia de estudio. También se ausenta el sentido de la urgencia: acá todos los temas se toman su tiempo para crecer, ya sea el coqueteo country que emerge en el saxo de It is What It Is o el tecleo tímido de Porchlight que cada vez toma más protagonismo.

Silberman siempre priorizó las letras, y esta vez no es distinto. Todos los álbumes anteriores son discos conceptuales, llenos de historias lúgubres, dolor y noir a lo Sylvia Plath, discos que buscaban aglomerar tantos sentimientos como fuese posibles en cada canción y exprimirlos al máximo. Ahora hay metáforas sobre bosques y florecimientos, más para una mañana soleada que una noche depresiva, pero no por eso menos profundas y de hecho, gran parte del disco podría entenderse como un paralelo a las dificultades de la banda para volver a los escenarios. “Free me from me” cantan en Just One Sec, uno de los highlights del disco y de la película que lo acompaña, una confesión intima entre la banda y su gente un público que cultivo hace años y que no necesita introducción, que al igual que la banda, ya sabe quienes son. Lejos de las dudas y la catarsis de Bear o Every Night My Teeth Are Falling Out, Green To Gold es una declaración de estabilidad, de paz mental, de un estado de gracia cultivado y cuidado que hoy finalmente da sus frutos.