Un break en Universal Osaka

El primer día en Osaka nos había dejado claro que probablemente habíamos calculado mal y le habíamos asignado demasiados días comparada a Kyoto, ya que aunque era una ciudad más grande, había menos cosas para ver así que, con tiempo de sobra, decidimos tomarnos un break de lo tradicionalmente japonés para ir a Universal Osaka.

El parque está en la Bahía de Osaka y tiene su propia estación de trenes, Universal Citywalk Osaka, ubicada en una zona de comercios y restaurantes temáticos antes de pasar por la boleteria. Los tickets salen ¥7.800,00 que nosotros conseguimos en el día, y también hay pases express, aunque no conseguimos porque, nos explicaron, esos generalmente se compran semanas por adelantado. De todas maneras algo a tener en cuenta es que los pases express acá no sirven para subir a todos los juegos las veces que quieras como en Orlando, sino que sólo podes usarlo para ciertos juegos una vez así que no sé si valen los ¥7.000,00/¥10.000,00 adicionales.

Siendo los tres fans de Harry Potter, el primer destino fue clarísimo. 10 am estábamos recorriendo Hogsmeade con una cerveza de manteca en mano, comiendo grajeas de todos los sabores, haciendo la fila a través del invernadero de herbología para subir al juego principal del parque, Harry Potter and the Forbidden Journey, una montaña rusa 4D en la que revivís gran parte de las aventuras de Harry y sus amigos tienen a lo largo de la saga de J.K. Rowling.

Al parque lo completan otros Universal Wonderland (la zona infantil, con Snoopy y Hello Kitty), Amity Village y Waterworld (acá está el juego de Tiburon), Jurassic Park, San Francisco, New York, Hollywood.

Igual lo mejor creo que vino a la noche. Los japoneses son fanáticos de Halloween (en realidad, no tengo pruebas pero tampoco dudas que lo son de cualquier ocasión festiva), y las celebraciones arrancan desde mediados de Septiembre por lo que había varios juegos temáticos, entre los que elegimos una especie de casa del terror. Armados con un talismán de exorcismo y una bocha de instrucciones que nunca entendimos, el juego consistía en recorrer un galpón enorme ambientado como un cementerio japonés completo con bosque de bambú y casas de montaña, en donde a medida que caminabas te atacaban yūreis (el típico fantasma onda La Llamada) y yokais. Igual la experiencia no terminó ahí, sino que cuando salimos nos encontramos que, a medida ni bien empezó a bajar el sol, el parque se llenó de zombies que te perseguían, y cada “barrio” del parque era una zona de contención que, para salir o entrar, había que pasar por una barrera militar al mejor estilo World War Z.

Hicimos una última parada en el juego de Jurassic Park, una montaña rusa donde vas colgado de los hombros, “capturado” por pterodáctilos, y que hasta ese momento siempre tenía 2 horas de fila, y nos volvimos para el hostel porque, al día siguiente, Ale se iba para Seul y Sole yo teníamos que investigar que podíamos hacer con el día que nos quedaba en Osaka.